Escándalo sexual; involucra a policía.

La prostitución es una de las “profesiones”, más antiguas y no perecedera de todos los tiempos. En la regiones de Sevilla, Barcelona y Valladolid; son las tasas más altas de prostitución callejera. La misma es ilegal y es de pensarse que estas ciudades, poseen las más altas las tasas ya que son las ciudades españolas más turísticas del país.

 

A inicios del año pasado, se habían presentados caso de maltrato hacia los travestis; estos estaban siendo contratados para realizar sus “servicios”, para posteriormente ser golpeados brutalmente y abandonados en la calle. Nos dirigimos a las calles de Sevilla donde estos incidentes se habían reportado para investigar un poco más. Estando allí, conversamos con un travesti que se hace llamar Pushey; esta es su entrevista.

 

-( Pushey : Cada noche estamos expuestas al peligro, es por ello que debemos escoger bien a nuestros clientes. Aunque por seguridad siempre cargo en mi bolsa gas pimienta. En relación a lo que está ocurriendo con estos caso, es casi innotorio;  ya que las víctimas de este misterioso hombre, han hecho la rutina: ver el aspecto del tipo, su actitud, el dinero , y su vestimenta. El hombre sólo recoge transexuales,  los obliga a tener relaciones sexuales; además de hacerlas víctima de conducta sadomasoquista, posteriormente les propicia una golpiza inhumana; y los tira en la calle… -). Expreso Pushey.

 

La policía de la localidad en conjunto con los travestis de la zona, idearon un plan para capturar a este vándalo que está mal tratando a los travesti. El plan puesto en acción constaba de un oficial entrenado, imitando a un travesti;  en primeras instancias no picó el anzuelo, pero tras varios días de intentos fallidos; ocurrió el gran día. Con la sospecha de que este era el individuo, el oficial tomó el servicio; fue llevado a una residencia donde se le pidió cosas, al negarse a las demandas del cliente este se puso violento; pero el oficial lo neutraliza y arresto. Posteriormente las travesti víctimas confirmaron su identificación, el bandalo resultó ser un oficial de policía.